
El legislador estatal de Nueva York y candidato al Congreso Alex Bores anunció el domingo el plan de “bono de IA”, que tiene como objetivo pagar directamente a los ciudadanos de Estados Unidos cuando la inteligencia artificial sustituya de manera significativa a los trabajadores estadounidenses. El trasfondo del anuncio es que un informe de Goldman Sachs muestra que la adopción de la IA ya ha provocado la pérdida de alrededor de 16.000 empleos al mes en Estados Unidos; gigantes tecnológicos como Amazon, Meta, Intel y Microsoft han anunciado despidos a gran escala en sucesión.

(Fuente: Alex Bores)
El plan de bono de IA no es un ingreso básico universal (UBI) de entrega fija, sino que establece condiciones de activación: solo se activará cuando la IA “sustituya de manera significativa a los trabajadores estadounidenses”. Además de pagar dividendos directos a los ciudadanos de Estados Unidos, los fondos se utilizarán en tres direcciones: invertir en “transición laboral, capacitación y educación”; crear infraestructuras base de supervisión y seguridad de la IA; y ofrecer incentivos a los empleadores para que elijan contratar humanos en lugar de IA.
Los mecanismos para recaudar fondos incluyen: gravar el uso de la IA, poseer participaciones accionarias en empresas líderes de IA y reformar el tratamiento fiscal de la mano de obra y el capital. Bores actualmente está convirtiendo esta política en una de sus propuestas clave para su campaña al Congreso, y el éxito de su implementación dependerá de si logra ganar.
El informe de Goldman Sachs muestra que la adopción de la IA ha provocado la pérdida de alrededor de 16.000 empleos al mes en Estados Unidos, y los despidos a gran escala de Amazon, Meta, Intel y Microsoft se consideran directamente relacionados con la sustitución por eficiencia de la IA.
Sin embargo, un informe publicado el 14 de abril por Morgan Stanley ofrece una evaluación más prudente: hasta ahora, el impacto de la IA en el mercado laboral “ha sido relativamente moderado”, y no hay evidencia suficiente de que exista un desempleo generalizado a gran escala. Morgan Stanley cita patrones históricos, señalando que las olas de nuevas tecnologías suelen impulsar el crecimiento del empleo a largo plazo; pero al mismo tiempo, reconoce que la inteligencia artificial podría romper esta regla histórica.
La propuesta del plan de bono de IA refleja la atención cada vez mayor del ámbito político estadounidense al impacto de la IA en el mercado laboral. La manera de asignar las ganancias de productividad que aporta la IA se está convirtiendo en un tema de campaña para cada vez más políticos. Desde el planteamiento hasta la implementación, el plan aún enfrenta varios desafíos clave, como establecer criterios cuantificables para las condiciones de activación, la legalidad del impuesto al uso de la IA, el mecanismo de ejecución para mantener participaciones accionarias en empresas de IA y cómo evitar efectos negativos sobre la innovación en IA.
El bono de IA no es un ingreso básico universal (UBI). La diferencia clave radica en las condiciones de activación: solo se activará cuando la IA “sustituya de manera significativa a los trabajadores estadounidenses”. El plan se posiciona como un “mecanismo de seguro”, en lugar de un ingreso básico fijo. Los criterios cuantificables de activación concretos (como un umbral de tasa de desempleo) aún no se detallan en las declaraciones públicas.
Goldman Sachs se centra en mostrar los efectos de sustitución ya ocurridos (16.000 empleos perdidos al mes), mientras que Morgan Stanley evalúa desde una perspectiva histórica más prolongada y sostiene que el impacto “por ahora es moderado”, citando precedentes históricos de que, tras la sustitución tecnológica, normalmente se impulsa el crecimiento del empleo; aun así, también reconoce que la IA disruptiva podría ser diferente de las anteriores revoluciones tecnológicas.
Actualmente, el plan sigue en la etapa de propuesta de campaña; el supuesto para implementarlo es que Bores gane las elecciones para convertirse en legislador del Congreso y que se obtenga suficiente apoyo político en el Congreso. El impuesto al uso de la IA y el mecanismo de tenencia obligatoria de acciones que involucra el plan podrían enfrentar una fuerte resistencia por parte de la industria tecnológica y de los mercados de capitales.
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