Tres años de interacción, decenas de miles de dólares invertidos, y al final solo unos pocos miles de dólares en tokens distribuidos por airdrop—el próximo TGE (Token Generation Event) de Linea ha sumido a muchos participantes en una profunda decepción. Como una de las redes L2 más destacadas bajo el paraguas de Consensys, el evento de emisión de tokens de Linea no solo ha generado un amplio debate en la comunidad, sino que también refleja de manera indirecta la profunda crisis que atraviesa todo el ecosistema L2.
Detrás de esta polémica se esconde un problema aún mayor: ¿se ha convertido el esquema de escalabilidad L2, en el que Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, depositó grandes expectativas, en un callejón sin salida?
Tres años de espera frustrada: la situación actual del token de Linea muy por debajo de las expectativas
La historia de Linea comienza con la ilusión de un futuro prometedor para las soluciones L2. Como representante de la «rama ortodoxa de Ethereum», Linea ha sido vista por la industria como una de las redes más potenciales en el espacio L2. Sin embargo, cuando esa expectativa finalmente se materializó en forma de emisión de tokens, la reacción general fue de decepción.
Según información pública, muchos usuarios que invirtieron grandes sumas en interactuar con Linea han declarado que, aunque sus interacciones alcanzaron decenas de miles de dólares, el valor final de los tokens distribuidos por airdrop podría ser solo de unos pocos miles de dólares, e incluso menos. Esta enorme brecha entre expectativas y realidad ha llevado a los participantes a cuestionarse: ¿valió la pena su inversión de estos tres años?
Este no es un problema exclusivo de Linea. Todo el ecosistema L2 está atravesando una fase de «pérdida de confianza». Muchos usuarios, tras dedicar mucho tiempo y dinero, descubren que los retornos son mucho menores de lo esperado, lo que ha dañado gravemente la confianza en los proyectos L2.
La actividad en las redes L2 sigue cayendo: la verdad detrás de los datos
La situación de Linea se refleja claramente en las estadísticas.
Según los datos más recientes de TheBlock, el 9 de septiembre, la diferencia en el promedio de transacciones de siete días en las principales redes L2 fue enorme: Base lidera con 11,56 millones de transacciones, seguida por Arbitrum con 2,36 millones, Optimism con 1,15 millones, mientras que Linea solo registró 211,000 transacciones. Este número no solo está muy por debajo de las principales redes del sector, sino que también indica que, como proyecto estrella en su momento, la popularidad de Linea está en rápida caída.
Aún más preocupante es el colapso en la actividad de usuarios. Tomando como ejemplo el número de direcciones activas diarias, Linea tenía solo 56,000 el 9 de septiembre, en comparación con las aproximadamente 750,000 direcciones activas diarias en julio de 2024, lo que representa una caída superior al 90%. Es una cifra impactante que muestra que Linea, que alguna vez atrajo a una gran cantidad de usuarios, está experimentando una pérdida de usuarios sin precedentes.
Todo el ecosistema L2 enfrenta una situación similar. Las redes ZK de la serie ZK tienen un rendimiento aún más pobre: Scroll cuenta con aproximadamente 6,300 direcciones activas diarias, zkSync Era solo con 25,000 transacciones, y Polygon zkEVM se ha convertido en una «red fantasma». La que alguna vez fue una pista prometedora en el espacio L2, se está convirtiendo en un ecosistema sin vida.
La verdadera salida de Ethereum: ecosistema de stablecoins y RWA
Irónicamente, aunque las redes L2 están en crisis, estas siguen desempeñando un papel estratégico insustituible en el ecosistema de Ethereum.
Primero, la acumulación de fondos en TVL. Según l2beat, al 10 de septiembre, el TVL total en las redes L2 de Ethereum alcanzaba los 54.7 mil millones de dólares. Aunque ha bajado desde el pico de 65.5 mil millones de dólares en diciembre de 2024, sigue representando una considerable acumulación de liquidez dentro del ecosistema de Ethereum.
En segundo lugar, la conexión sin fisuras con las finanzas tradicionales. Además de redes nativas como Arbitrum y Optimism, empresas tecnológicas tradicionales como Sony han lanzado la cadena L2 Soneium, Alibaba con su cadena RWA Jova y Robinhood con su plataforma de tokenización de acciones basada en Arbitrum, todos demostrando un hecho: las L2 están convirtiéndose en puentes para que los activos tradicionales ingresen en el mundo blockchain.
Esto implica que el futuro de las L2 puede no residir en su ecosistema nativo en auge, sino en su valor como infraestructura. La vía para que el ecosistema de Ethereum rompa su estancamiento debe centrarse en dos direcciones:
Primero, profundizar en el ecosistema de stablecoins. Con la aparición de nuevas narrativas como PayFi y DePIN, las stablecoins ya no son solo pares de intercambio, sino que evolucionan hacia una infraestructura financiera fundamental. Linea y otras redes L2 deberían centrarse en ofrecer la mejor base para sostener este ecosistema de stablecoins.
Segundo, la expansión masiva de activos RWA en la cadena. 2025 será el décimo aniversario del lanzamiento de Ethereum en la mainnet, y también un período clave para el desarrollo del sector RWA. Cada vez más empresas cotizadas consideran aumentar sus reservas en ETH y promover la tokenización de activos tradicionales como acciones para abrazar la blockchain. Las redes L2 deben ser los principales soportes en este proceso.
¿Burbuja o nutriente? La otra cara del ecosistema L2
De cara a 2025, hay que aceptar una realidad: la mayoría de las redes L2 están atrapadas en un ciclo mortal de «financiación → emisión de tokens → desaparición». Linea no es más que el último ejemplo de este ciclo.
Muchos proyectos, debido a la baja performance de sus tokens y a la escasa adopción de sus ecosistemas, van desapareciendo gradualmente, convirtiéndose en simples fragmentos en la historia de las criptomonedas. Pero esto no significa una negación total del ecosistema L2. De hecho, incluso en este entorno aparentemente sombrío, todavía hay una gran cantidad de innovación en gestación.
Aunque Linea y otras redes L2 han decepcionado en cuanto a rendimiento de tokens y prosperidad del ecosistema, han aportado avances tecnológicos, iteraciones de productos y nuevas narrativas. Si el L2 es una burbuja, también es el suelo donde germinan las próximas generaciones de productos innovadores. Desde esta perspectiva, la existencia de Linea no es una «historia negra del sector», sino una consecuencia inevitable del desarrollo de la industria blockchain en su fase actual.
En cuanto a si el ecosistema de Ethereum podrá lograr un verdadero avance mediante nuevas direcciones como stablecoins y RWA, aún queda por ver. Pero lo que está claro es que depender únicamente del «auge del ecosistema nativo» de las L2 ya no es viable; Ethereum necesita nuevas narrativas de valor para impulsar su crecimiento.
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La polémica de emisión de tokens de Linea revela la situación difícil de L2: ¿Cuál será el rumbo de la expansión de Ethereum?
Tres años de interacción, decenas de miles de dólares invertidos, y al final solo unos pocos miles de dólares en tokens distribuidos por airdrop—el próximo TGE (Token Generation Event) de Linea ha sumido a muchos participantes en una profunda decepción. Como una de las redes L2 más destacadas bajo el paraguas de Consensys, el evento de emisión de tokens de Linea no solo ha generado un amplio debate en la comunidad, sino que también refleja de manera indirecta la profunda crisis que atraviesa todo el ecosistema L2.
Detrás de esta polémica se esconde un problema aún mayor: ¿se ha convertido el esquema de escalabilidad L2, en el que Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, depositó grandes expectativas, en un callejón sin salida?
Tres años de espera frustrada: la situación actual del token de Linea muy por debajo de las expectativas
La historia de Linea comienza con la ilusión de un futuro prometedor para las soluciones L2. Como representante de la «rama ortodoxa de Ethereum», Linea ha sido vista por la industria como una de las redes más potenciales en el espacio L2. Sin embargo, cuando esa expectativa finalmente se materializó en forma de emisión de tokens, la reacción general fue de decepción.
Según información pública, muchos usuarios que invirtieron grandes sumas en interactuar con Linea han declarado que, aunque sus interacciones alcanzaron decenas de miles de dólares, el valor final de los tokens distribuidos por airdrop podría ser solo de unos pocos miles de dólares, e incluso menos. Esta enorme brecha entre expectativas y realidad ha llevado a los participantes a cuestionarse: ¿valió la pena su inversión de estos tres años?
Este no es un problema exclusivo de Linea. Todo el ecosistema L2 está atravesando una fase de «pérdida de confianza». Muchos usuarios, tras dedicar mucho tiempo y dinero, descubren que los retornos son mucho menores de lo esperado, lo que ha dañado gravemente la confianza en los proyectos L2.
La actividad en las redes L2 sigue cayendo: la verdad detrás de los datos
La situación de Linea se refleja claramente en las estadísticas.
Según los datos más recientes de TheBlock, el 9 de septiembre, la diferencia en el promedio de transacciones de siete días en las principales redes L2 fue enorme: Base lidera con 11,56 millones de transacciones, seguida por Arbitrum con 2,36 millones, Optimism con 1,15 millones, mientras que Linea solo registró 211,000 transacciones. Este número no solo está muy por debajo de las principales redes del sector, sino que también indica que, como proyecto estrella en su momento, la popularidad de Linea está en rápida caída.
Aún más preocupante es el colapso en la actividad de usuarios. Tomando como ejemplo el número de direcciones activas diarias, Linea tenía solo 56,000 el 9 de septiembre, en comparación con las aproximadamente 750,000 direcciones activas diarias en julio de 2024, lo que representa una caída superior al 90%. Es una cifra impactante que muestra que Linea, que alguna vez atrajo a una gran cantidad de usuarios, está experimentando una pérdida de usuarios sin precedentes.
Todo el ecosistema L2 enfrenta una situación similar. Las redes ZK de la serie ZK tienen un rendimiento aún más pobre: Scroll cuenta con aproximadamente 6,300 direcciones activas diarias, zkSync Era solo con 25,000 transacciones, y Polygon zkEVM se ha convertido en una «red fantasma». La que alguna vez fue una pista prometedora en el espacio L2, se está convirtiendo en un ecosistema sin vida.
La verdadera salida de Ethereum: ecosistema de stablecoins y RWA
Irónicamente, aunque las redes L2 están en crisis, estas siguen desempeñando un papel estratégico insustituible en el ecosistema de Ethereum.
Primero, la acumulación de fondos en TVL. Según l2beat, al 10 de septiembre, el TVL total en las redes L2 de Ethereum alcanzaba los 54.7 mil millones de dólares. Aunque ha bajado desde el pico de 65.5 mil millones de dólares en diciembre de 2024, sigue representando una considerable acumulación de liquidez dentro del ecosistema de Ethereum.
En segundo lugar, la conexión sin fisuras con las finanzas tradicionales. Además de redes nativas como Arbitrum y Optimism, empresas tecnológicas tradicionales como Sony han lanzado la cadena L2 Soneium, Alibaba con su cadena RWA Jova y Robinhood con su plataforma de tokenización de acciones basada en Arbitrum, todos demostrando un hecho: las L2 están convirtiéndose en puentes para que los activos tradicionales ingresen en el mundo blockchain.
Esto implica que el futuro de las L2 puede no residir en su ecosistema nativo en auge, sino en su valor como infraestructura. La vía para que el ecosistema de Ethereum rompa su estancamiento debe centrarse en dos direcciones:
Primero, profundizar en el ecosistema de stablecoins. Con la aparición de nuevas narrativas como PayFi y DePIN, las stablecoins ya no son solo pares de intercambio, sino que evolucionan hacia una infraestructura financiera fundamental. Linea y otras redes L2 deberían centrarse en ofrecer la mejor base para sostener este ecosistema de stablecoins.
Segundo, la expansión masiva de activos RWA en la cadena. 2025 será el décimo aniversario del lanzamiento de Ethereum en la mainnet, y también un período clave para el desarrollo del sector RWA. Cada vez más empresas cotizadas consideran aumentar sus reservas en ETH y promover la tokenización de activos tradicionales como acciones para abrazar la blockchain. Las redes L2 deben ser los principales soportes en este proceso.
¿Burbuja o nutriente? La otra cara del ecosistema L2
De cara a 2025, hay que aceptar una realidad: la mayoría de las redes L2 están atrapadas en un ciclo mortal de «financiación → emisión de tokens → desaparición». Linea no es más que el último ejemplo de este ciclo.
Muchos proyectos, debido a la baja performance de sus tokens y a la escasa adopción de sus ecosistemas, van desapareciendo gradualmente, convirtiéndose en simples fragmentos en la historia de las criptomonedas. Pero esto no significa una negación total del ecosistema L2. De hecho, incluso en este entorno aparentemente sombrío, todavía hay una gran cantidad de innovación en gestación.
Aunque Linea y otras redes L2 han decepcionado en cuanto a rendimiento de tokens y prosperidad del ecosistema, han aportado avances tecnológicos, iteraciones de productos y nuevas narrativas. Si el L2 es una burbuja, también es el suelo donde germinan las próximas generaciones de productos innovadores. Desde esta perspectiva, la existencia de Linea no es una «historia negra del sector», sino una consecuencia inevitable del desarrollo de la industria blockchain en su fase actual.
En cuanto a si el ecosistema de Ethereum podrá lograr un verdadero avance mediante nuevas direcciones como stablecoins y RWA, aún queda por ver. Pero lo que está claro es que depender únicamente del «auge del ecosistema nativo» de las L2 ya no es viable; Ethereum necesita nuevas narrativas de valor para impulsar su crecimiento.