La línea divisoria en el trading no reside en la sofisticación técnica, sino en la disciplina mental.
El mercado siempre crea una ilusión engañosa: "Si no actúas en este momento, perderás una buena oportunidad". Por eso, innumerables traders, abren los ojos y mantienen la vista fija en las velas, con el dedo suspendido sobre el ratón, cada movimiento del mercado provocando una fuerte fluctuación emocional.
Sin embargo, al revisar la cuenta, se puede ver la cruel realidad: la mayoría de las pérdidas provienen precisamente de esa participación excesiva por miedo a perderse algo, "temer quedarse
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