Claudia Sheinbaum, la Presidenta de México, está trabajando activamente para resolver una crisis que involucra a un aliado político en Perú. Ella lidera una campaña diplomática destinada a persuadir a las autoridades peruanas para que permitan a su aliado abandonar el país, reflejando la creciente influencia de México en el panorama político de América Latina. Esta iniciativa ocurre mientras un nuevo líder de izquierda asume el cargo en Perú, destacando la importancia de la solidaridad entre los movimientos de izquierda en un contexto internacional cambiante. La cooperación entre México y Perú significa el fortalecimiento de la coordinación de las fuerzas políticas de izquierda en Sudamérica, con los esfuerzos de Sheinbaum subrayando los lazos ideológicos como un factor clave en las relaciones regionales.