Autor: bootly, BitpushNews
La Fundación Ethereum (EF) una vez más se encuentra en una encrucijada de cambios en su personal.
El co-CEO de la Fundación Ethereum, Tomasz Stańczak, anunció que dejará su cargo a finales de este mes. Esto ocurre apenas 11 meses después de que él y Hsiao-Wei Wang asumieran conjuntamente el liderazgo, reemplazando a Aya Miyaguchi, quien había dirigido durante mucho tiempo, en marzo del año pasado.
Su sucesor será Bastian Aue. Muy poca información pública está disponible sobre él; su cuenta en X fue creada hace solo ocho meses y casi no tiene registros de publicaciones. Continuará junto a Hsiao-Wei Wang en la gestión de esta organización que controla los recursos y la dirección central del ecosistema de Ethereum.
Este cambio de personal, que parece repentino, en realidad es el resultado inevitable de las contradicciones internas de la fundación, presiones externas y una transformación estratégica que se entrelazan.
En tiempos de crisis: un año de turbulencias
Para entender la salida de Stańczak, primero hay que retroceder al contexto en el que asumió el cargo.
A principios de 2025, la comunidad de Ethereum atravesaba un período de ansiedad. En ese momento, tras las elecciones en EE. UU., el mercado de criptomonedas en general mostraba una tendencia alcista, Bitcoin alcanzaba nuevos máximos, y cadenas competidoras como Solana tenían un impulso fuerte, mientras que el precio de Ethereum se mostraba relativamente débil, y la propia fundación se convirtió en el centro de críticas.
Las críticas apuntaban directamente a la entonces CEO, Aya Miyaguchi. La comunidad de desarrolladores se quejaba de que la fundación y los constructores en primera línea estaban severamente desconectados, con conflictos de interés en la estrategia, y que la promoción de Ethereum era insuficiente. Algunos cuestionaban que la fundación adoptara una postura demasiado “pasiva”, considerándose más como un “facilitador” que como un “líder”, lo que hacía que Ethereum perdiera su ventaja inicial.
Como “madre de Ethereum”, se esperaba que la fundación no gobernara de manera pasiva, sino que tomara la iniciativa con fuerza.
En medio de esta tormenta de opiniones, Miyaguchi se retiró a un segundo plano y pasó a formar parte de la junta directiva. Stańczak y Wang asumieron la responsabilidad en un momento crítico.
Stańczak no fue un refuerzo externo. Es fundador de Nethermind, uno de los clientes principales en la infraestructura central de Ethereum, un papel clave en la construcción de la infraestructura. Tiene conocimientos tecnológicos, experiencia emprendedora y una comprensión profunda de los puntos débiles de la comunidad.
Según sus propias palabras, al asumir el cargo recibió instrucciones muy claras: “La comunidad está enviando mensajes: están demasiado desorganizados, necesitan ser más centralizados y acelerar, para poder afrontar este período crucial.”
¿Qué hizo en ese año?
La dupla Stańczak-Wang realmente trajo cambios visibles.
Primero, en eficiencia organizacional. La fundación recortó 19 empleados, simplificó su estructura y trató de eliminar el etiquetado de burocracia. El enfoque estratégico volvió a centrarse en Layer 1, dejando atrás Layer 2, con una clara prioridad en ampliar la capacidad de la cadena principal de Ethereum, en lugar de dejar que las soluciones L2 actúen de forma independiente. La velocidad de las actualizaciones se aceleró notablemente, y el impulso de las propuestas EIP fue más decidido que antes.
En segundo lugar, en postura. La fundación comenzó a publicar videos en redes sociales, explicando proactivamente la hoja de ruta técnica y el desarrollo de Ethereum. Este enfoque de “salir a comunicar” contrastaba con la imagen anteriormente cerrada y misteriosa.
En cuanto a la estrategia, Stańczak impulsó varias nuevas direcciones: protección de la privacidad, respuesta a amenazas de computación cuántica, integración de inteligencia artificial con Ethereum. En particular, en el ámbito de IA, expresó claramente que ve tendencias en “sistemas de agentes” y “descubrimiento asistido por IA” que están transformando el mundo.
En el aspecto financiero, la fundación empezó a discutir una gestión presupuestaria más transparente y estrategias de distribución de fondos, intentando responder a las dudas externas sobre la eficiencia en el uso de los recursos.
Vitalik Buterin valoró a Stańczak diciendo: “Ha ayudado a mejorar significativamente la eficiencia de varios departamentos de la fundación, haciendo que la organización sea más ágil ante el mundo exterior.”
El mensaje implícito en su declaración de salida
¿Menos de un año después, por qué se va?
La declaración de salida de Stańczak fue bastante sincera y dejó algunas pistas interesantes.
Primero, considera que la fundación y todo el ecosistema de Ethereum están en un “estado saludable”. Es momento de pasar la posta.
Segundo, quiere volver a ser un “constructor práctico” de productos, enfocándose en la integración de IA y Ethereum. Dice que su mentalidad actual es similar a la de 2017, cuando fundó Nethermind.
Tercero, y quizás más intrigante, afirma: “La dirección de la fundación está cada vez más segura de poder tomar decisiones y controlar más asuntos por sí misma. Con el tiempo, mi capacidad de actuar de forma independiente en la fundación se está reduciendo. Si sigo aquí, en 2026 solo estaría ‘esperando para pasar la posta’.”
Esta frase revela dos cosas: una, que el nuevo equipo de liderazgo ya tiene un impulso propio y no necesita su intervención en todo; y dos, que su espacio de poder real puede estar reduciéndose: para alguien acostumbrado a involucrarse personalmente y con un fuerte espíritu emprendedor, esa sensación claramente no le resulta cómoda.
También menciona: “Sé que muchas ideas sobre IA de agentes todavía no están maduras, e incluso pueden ser inútiles, pero precisamente este tipo de experimentos lúdicos definen el espíritu innovador de Ethereum en sus primeras etapas.”
Este comentario lleva un tono de crítica velada a la situación actual: ¿acaso a medida que la organización se vuelve más “madura” y las decisiones más “estables”, el espíritu de experimentación salvaje y disruptiva se está perdiendo?
La salida de Stańczak, en apariencia, es una decisión personal, pero en realidad refleja los problemas a largo plazo que enfrenta la fundación.
Desde su nacimiento, la organización ha estado en una posición incómoda. En teoría, Ethereum es descentralizado, y la fundación no debería ser un centro de poder que da órdenes. Pero en la práctica, controla una gran cantidad de fondos, recursos de desarrolladores clave y tiene voz en la coordinación del ecosistema, asumiendo objetivamente roles de “madre controladora” y “planificador central”.
Esta paradoja de identidad ha llevado a la fundación a un dilema constante: si actúa con demasiada autoridad, se le acusa de centralización; si actúa con poca, se le critica por inacción. Miyaguchi tendió a posicionarse como “facilitadora”, pero fue vista como débil; Stańczak intentó adoptar un rol de “ejecutor”, mejorando la eficiencia, pero naturalmente concentró más poder interno.
La declaración de salida de Stańczak expone precisamente esta tensión: cuando la organización se vuelve más eficiente y toma decisiones más decididas, el espacio para que los fundadores ejerzan su influencia se reduce. Para un ecosistema que debe equilibrar el “espíritu descentralizador” y la “eficiencia del mercado”, estos conflictos internos son casi inevitables.
¿Y qué tipo de persona es Bastian Aue, quien lo reemplaza?
La información pública es muy escasa. En su descripción en X, dice que anteriormente en la fundación se encargaba de “trabajos difíciles de cuantificar pero cruciales”: asistir en la toma de decisiones, comunicarse con líderes de equipo, gestionar presupuestos, definir estrategias y prioridades. Este estilo discreto contrasta con el carácter emprendedor de Stańczak.
Aue afirmó en su toma de posesión: “Mi criterio para tomar decisiones se basa en principios relacionados con ciertas propiedades de lo que estamos construyendo. La misión de la fundación es asegurar que se construyan infraestructuras verdaderamente sin necesidad de permisos —el espíritu de los cripto-punks— que puedan ser establecidas.”
Esta declaración suena más a la forma de hablar de Miyaguchi: énfasis en principios, en espíritu, en coordinación en lugar de liderazgo.
¿Significa esto que la fundación volverá a equilibrar su rumbo, pasando de una “ejecución agresiva” a una “coordinación basada en principios”? Solo el tiempo lo dirá.
La incertidumbre en Ethereum
La salida de Stańczak coincide con un momento en que Ethereum discute una serie de propuestas importantes. Según sus palabras, la fundación pronto publicará varios documentos clave, incluyendo el plan “Lean Ethereum”, la hoja de ruta futura, y mecanismos de coordinación en DeFi.
La propuesta “Lean Ethereum” ha sido apodada por algunos en la comunidad como “la era de reducción de peso de Ethereum”, con la intención de simplificar el protocolo, aliviar cargas y hacer que la red principal funcione más eficientemente.
Estos documentos estratégicos influirán profundamente en la evolución de Ethereum en los próximos años. La reciente sustitución del responsable principal sin duda añade incertidumbre en la implementación de estas propuestas.
En un nivel más amplio, Ethereum enfrenta múltiples desafíos: competencia de cadenas de alto rendimiento como Solana, fragmentación en Layer 2, nuevas narrativas de integración con IA y blockchain, y la volatilidad del mercado de criptomonedas que afecta los fondos y la atención del ecosistema.
Justo el día en que se anunció la salida de Stańczak, ETH cayó brevemente por debajo de los 1800 dólares. Si continúa bajando, una realidad incómoda saldrá a la luz: el rendimiento total de mantener ETH podría ser inferior a la tasa de interés de efectivo en dólares.
Haciendo una comparación más concreta: en enero de 2018, ETH alcanzó por primera vez los 1400 dólares. Ajustando esa cantidad por inflación en EE. UU., en febrero de 2026 equivaldría aproximadamente a 1806 dólares.
Es decir, si un inversor compró ETH en 2018 y lo mantuvo sin hacer staking, tras ocho años no solo no habría ganado dinero, sino que incluso habría tenido un rendimiento inferior a mantener dólares en el banco con intereses.
Para los que han creído en Ethereum desde sus inicios, la verdadera prueba quizás no sea quién gana en la “batalla de estrategias”, sino cuánto tiempo podrán aguantar.
Lo único seguro es que esta organización, que controla uno de los ecosistemas más importantes del mundo cripto, sigue buscando su posición en una industria en rápida transformación, y que este camino no será tranquilo.
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