El mercado financiero de Corea ha sufrido en los últimos días la caída más severa de su historia debido a la rápida escalada de la situación en Oriente Medio. Frente a una venta masiva de activos y una crisis de depreciación del won, el gobierno de Corea respondió con rapidez, anunciando que activará de manera proactiva un fondo de estabilización del mercado de más de 100 billones de wones, inyectando liquidez y haciendo todo lo posible por estabilizar los mercados financieros y evitar que la crisis se agrave aún más.
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Frente a la turbulencia en los mercados financieros globales provocada por la agravación de la situación en Oriente Medio, las autoridades financieras de Corea anunciaron el 4 de marzo que activarían un plan de estabilización del mercado con un monto que supera los 100 billones de wones. Debido a la escalada en los precios del petróleo y las preocupaciones inflacionarias, las tasas de interés de los bonos en Corea se han disparado, enfrentando a las empresas a un entorno de financiamiento muy desafiante. Para evitar que el pánico se extienda aún más, el gobierno decidió inyectar una gran cantidad de fondos para garantizar la estabilidad en los mercados de bonos, financiamiento a corto plazo y bienes raíces.
Recientemente, el conflicto en Oriente Medio se ha intensificado, elevando no solo los precios internacionales del petróleo, sino también generando temores de inflación en los mercados. En un contexto de confianza de los inversores prácticamente congelada, las tasas de interés de los bonos en Corea han subido rápidamente. Datos recientes muestran que la tasa de los bonos corporativos de grado AA- a 3 años alcanzó el 3.8% anual en el día 4, subiendo en solo dos días de negociación 0.163 puntos porcentuales.
Las tasas de interés han experimentado una volatilidad extrema en el corto plazo, lo que ha dificultado a las empresas emitir bonos y realizar otras actividades de financiamiento. Los expertos del sector financiero temen que, si la situación de caos continúa, las empresas no calificadas puedan enfrentarse a una grave crisis de liquidez. Además, debido a la “gran migración de depósitos” hacia el mercado bursátil, los bancos y otras instituciones financieras tradicionales que sustentan el mercado de bonos están perdiendo depósitos, lo que reduce su capacidad de comprar bonos y agrava aún más el desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado de bonos.
Por otro lado, el aumento en la aversión al riesgo provocado por el conflicto en Oriente Medio ha acelerado la salida de fondos extranjeros de la bolsa coreana, generando un ciclo vicioso de liquidaciones forzadas en posiciones apalancadas. La bolsa de Corea, que había subido este año impulsada por la ola de inteligencia artificial, se convirtió de repente en una de las zonas más afectadas. Las acciones de peso como Samsung Electronics y SK Hynix lideraron las caídas, con el índice KOSPI cayendo en un solo día más del 12%, alcanzando varias veces el límite de caída automática, lo que agravó aún más la volatilidad del mercado.
Para hacer frente a la crisis, el presidente del Comité de Finanzas de Corea, Lee Eo-woon, convocó una reunión de emergencia y ordenó activar un procedimiento de estabilización del mercado con un monto de “más de 100 billones de wones + α”. La distribución de estos fondos se ha dividido en tres grandes bloques:
A pesar de la turbulencia, las autoridades coreanas no consideran actualmente implementar medidas como la prohibición de vender en corto. La principal razón es que tal medida podría afectar negativamente la inclusión de Corea en el índice MSCI de países desarrollados.
En resumen, el gobierno de Corea está adoptando una estrategia de “doble vía”: por un lado, suministrando liquidez por más de 100 billones de wones para estabilizar los mercados de bonos y bienes raíces; por otro, monitoreando de cerca las diferencias de interés entre los bonos del Tesoro y los bonos corporativos para prevenir una crisis sistémica. En un escenario internacional aún caótico, esta “guerra de 100 billones de wones” será clave para determinar si la economía coreana podrá atravesar el duro invierno sin mayores daños.