13 de febrero, noticias, en la audiencia del Senado, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), Paul Atkins, explicó por primera vez de manera sistemática su postura sobre la regulación de las criptomonedas. Indicó que establecer un marco de supervisión del mercado de activos digitales a nivel federal en Estados Unidos “ya es inevitable”. Esta declaración fue vista como una señal política importante, lo que significa que Estados Unidos está pasando de un modelo de “cumplimiento policial” a una fase de construcción de un sistema de “reglas previas”.
Durante años, la regulación de la industria de criptomonedas en EE. UU. dependió principalmente de acciones legales caso por caso, careciendo de estándares unificados, con caminos de cumplimiento empresarial poco claros y obstáculos frecuentes para el capital y la innovación. Atkins señaló que este modelo fragmentado ya no puede adaptarse al tamaño actual del mercado, y que las agencias reguladoras necesitan coordinarse bajo un mismo marco, en lugar de actuar de manera independiente.
También confirmó que la SEC y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE. UU. (CFTC) están colaborando en profundidad para sentar las bases de futuras leyes. Desde principios de 2026, lidera un plan interinstitucional llamado “Project Crypto”, cuyo objetivo es definir claramente los límites de clasificación de los activos digitales y alinear las políticas regulatorias con los proyectos de ley en discusión en el Congreso. Entre estos, la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (Digital Asset Market CLARITY Act) se considera un documento de referencia central; si finalmente se aprueba, redefinirá la jurisdicción regulatoria de los activos digitales de tipo valor y de tipo mercancía.
Este cambio de enfoque no está exento de resistencia. La senadora Elizabeth Warren cuestionó públicamente en la audiencia que la intensidad de la regulación pudiera debilitarse, y mencionó la posible influencia de las donaciones políticas en la orientación de las políticas. Esto refleja que aún existen diferencias internas en EE. UU. sobre el papel de los activos digitales.
A pesar de ello, lo más importante es la actitud en sí misma. Las autoridades regulatorias ya no cuestionan si las criptomonedas deben existir, sino que comienzan a discutir cómo integrarlas en el sistema financiero formal. Para el mercado, esto ayuda a reducir la incertidumbre política; para las instituciones financieras, disminuye los riesgos de cumplimiento; y para los desarrolladores, proporciona límites más claros para la innovación.
Aunque la legislación completa aún requiere tiempo, esta declaración indica que EE. UU. avanza hacia una era de regulación de criptomonedas unificada y predecible, lo que podría influir profundamente en la estructura del mercado global de activos digitales.
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